Posesión
Al principio no sientes nada, solo vacío. Es como si todo lo que te rodea no te perteneciera, estás como ausente, es como si parte de tu ser estuviera en este mundo terrenal, pero otra parte de ti no estuviera en ningún lado. Después, minutos previos a que todo comience, de repente caes de golpe en la realidad lo que produce el choque que te hace despertar de forma brusca y violenta. Lo siguiente que sientes es como tu cuerpo deja de ser tuyo, y pasa a ser parte de lo que tu mente va a denominar más tarde nervios. Comienzas a notar como los dedos de tus manos tiemblan a un ritmo desmesurado, que pronto se extiende a manos y brazos, hasta llegar a los pies y finalmente hasta tu voz comienza a temblar, produciendo unos sonidos entrecortados de lo más extraños.
Y puedo asegurar que, en ese momento, comenzaba a sentir nervios, muchos nervios. Notaba como mi cuerpo comenzaba a temblar de pies a cabeza y no era capaz de controlarlo, lo que me producía impotencia y más tarde rabia, pues debía ser capaz de controlarlo o todo saldría mal. No podía permitirme un blanco, no después de todo el trabajo y esfuerzo que había puesto en aquel papel, además no solo me afectaba a mi, había más personas en juego. Probé con una técnica que realizaba desde hacía años con el fin de acabar con aquella sensación que se iba apoderando de mi ser: se trataba de contar números desordenados intentando engañar al cerebro, de alguna manera funcionaba, aunque cuando dejaba de contar todo mi cuerpo comenzaba a temblar de nuevo. De nuevo, el mismo proceso.
Me digo a mi misma que todo va a ir bien, que todo va a salir genial, me digo mil y una cosas para tranquilizarme mientras noto como mi corazón late a una velocidad increíblemente rápida. Noto cada pulsación en cada parte de mi cuerpo, noto como cada nervio que constituye mi ser me insta a huir y a nunca mirar atrás, pero no cedo. No le permito ceder, <<soy más fuerte que los nervios>> me digo a mi misma. Eso supongo que demuestra que aun tengo control sobre parte de mi cuerpo, o quizás sea una tonta y solamente demuestra todo lo contrario. Pronto me doy cuenta de como doy un paso, luego otro y otro más, así sucesivamente hasta llegar a mi destino. Cometo la osadía de mirar al frente y de pronto, todo es paz.
En este instante, solo hay silencio, un agradable y profundo silencio que me invade y me consume. No es un silencio provocado por un blanco, es más bien un sentimiento de paz, sosiego, en fin, disfrute. De repente siento como si mi cuerpo de verdad no me perteneciera, pero no de manera negativa, ya no soy la joven que asiste a una carrera y que su fin último es ser profesora, esa persona ya no existe y mis actos lo demuestran. Aun sigo pensando por mi misma, de manera diferente, pero por mi misma y aunque ya no sea yo, por alguna extraña razón que aun no comprendo, no me importa en absoluto. Al fin y al cabo, soy solo una persona de carne y hueso que se deja devorar por su personaje y que no puede luchar contra él. Mentira. No quiere luchar contra él. Es feliz siendo otra persona y es feliz haciendo lo que hace.
Siente cada palabra dirigida a su personaje como suya, la siente y la odia, no la comprende y eso la hace sentir insignificante, al fin y al cabo la dulce Desdémona no entiende lo que ocurre y quiere hacerlo. Entiendo menos aun la situación cuando las manos de Otelo se hunden en mi faringe y no me dejan respirar y pienso <<¿Por qué?...¿Por qué iba mi dulce Otelo a querer acabar con mi vida?>> Me permito llorar en silencio, mientras siento como mi alma se desprende de mi cuerpo y como mi cadáver se va enfriando en el suelo en el que me encuentro tendida.
Escucho la frase <<¡Actores arriba!>>, y de golpe vuelvo a ser yo.
Comentarios
Publicar un comentario