Sentimientos encontrados
Allí estaba ella apoyada en la pared y con la cabeza entre las piernas en la mitad de la noche. Un noche oscura, pero no demasiado fría.
Su rostro bañado en lágrimas se encuentra con el espejo que se tiene en frente. Incluso en la mitad de la noche puede vislumbrar sus ojos de un color rosado y rojizo al mismo tiempo que hinchados y llenos de lágrimas que luchan por salir a la superficie.
Delante del espejo y en la oscuridad de la noche se plantea reflexiones acerca de su vida. ¿Por qué no es la favorita? ¿Por qué no hay un sitio para ella? O ¿Quién es la persona que tengo delante de mi?
Esa pregunta le llega al alma lo que hace que otra de las lágrimas frías y húmedas bajen rozando su rostro, posiblemente porque sabe la respuesta o al menos, cree conocerla. Ella ve una persona que es capaz de hacer lo que hacen los demás, sale de casa y está constantemente rodeada de personas, personas que le profesan cariño y otras que no tanto, pero al fin y al cabo, personas. Pero hay algo que diferencia al resto de personas de ella, las personas por su condición humana encajan en algún lado, forman parte de los engranajes de un reloj haciendo que este funcione de forma correcta, pero ella no. Ella no encaja en ningún lado, en todas partes siente en el fondo de su corazón como se aleja de las personas, como si ella sola no fuera suficiente para encajar en ningún grupo social.
Ni siquiera encaja en su propia familia, su modo de pensar y su forma de actuar no son equivalentes en su vida y por ello, quizás no se haya definido como persona, porque no se conoce, es impredecible y por ello en el fondo la gente la teme.
Ahí en ese momento en el que su rostro está cubierto de una capa de masa de agua, en ese momento ve lo débil que es, lo frágil que puede llegar a ser y el más profundo miedo que habita en su interior. Se siente impotente y por ello se odia a si misma. En ese instante promete no volver a sentirse así aunque en el fondo sabe que no posee la fuerza de voluntad necesaria para llevarlo a cabo y eso la enfada aun más.
Ella no está enfadada con la vida, está enfadada consigo misma. Sus ojos ya no pueden derramar más lágrimas, ya las ha agotado todas. Asimismo, ella está, según dicen las personas que la rodean, inmersa en un mundo de fantasía, pero lo que ellos no saben es que en el fondo conoce la realidad mejor que nadie. Sabe que el mundo real es falso y se encuentra lleno de maldad, la bondad ha perdido su significado, al igual que otras palabras. Y dichas palabras se han perdido para siempre y probablemente nunca volverán. Por eso devide refugiarse en los libros, pues estos la protegen del daño que hace la sociedad y la mantienen en el hilo de sus pensamientos, ya sea para evadirse o ya sea para reflexionar, pero que, sea como sea, la mantienen a salvo.
Y en ese mundo tan contaminado y tan lleno de personas que encajan a la perfección y que forman el mayor reloj jamás inventado llamado planeta tierra, ella no es más que la astilla con la que uno se encuentra y que al igual que ella, se siente aislada, apartada se siente, en definitiva, sola.
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